Preguntas frecuentes sobre la hepatitis C

¿Qué es la hepatitis C?

La hepatitis C es una enfermedad del hígado que hace que el hígado se inflame y deje de funcionar correctamente.

Usted necesita que su hígado esté sano ya que el hígado desempeña muchas funciones para mantenerlo vivo. El hígado combate las infecciones y detiene las hemorragias, elimina medicamentos, drogas y otras sustancias tóxicas del torrente sanguíneo y también almacena energía para usarse en caso necesario.

¿Qué es el hígado?

Sistema digestivo

El hígado es un órgano que desempeña muchas funciones importantes. Algunas funciones del hígado son:

  • Eliminar sustancias químicas dañinas de la sangre.
  • Combatir infecciones.
  • Ayudar a digerir los alimentos.
  • Almacenar nutrientes y vitaminas.
  • Almacena energía.

¿Cuál es la causa de la hepatitis C?

La hepatitis C es causada por un virus. Un virus es un germen que causa enfermedad. (Por ejemplo, la gripe es causada por un virus). La gente puede transmitir los virus a otras personas. El que causa la hepatitis C se llama virus de la hepatitis C.

¿Cómo puedo contraer la hepatitis C?

Usted puede contraer hepatitis C por medio de compartir agujas para inyectarse drogas. La hepatitis C se propaga por medio del contacto con la sangre de una persona infectada.

Usted puede contraer hepatitis C por medio de:

  • Haber recibido una transfusión de sangre contaminada.
  • Compartir agujas para inyectarse drogas.
  • Pincharse con una aguja contaminada con sangre infectada (el personal de hospitales puede contraer la hepatitis C de esta forma).
  • Hacerse un tatuaje o una perforación en alguna parte del cuerpo con instrumentos sucios que se usaron con otras personas.

Usted NO puede contraer hepatitis C por medio de:

  • Darle la mano a una persona infectada.
  • Abrazar a una persona infectada.
  • Besar a una persona infectada.
  • Sentarse junto a una persona infectada.

¿Puedo contraer la hepatitis C por medio de una transfusión de sangre?

Si usted recibió una transfusión de sangre o un trasplante de algún órgano antes de 1996, podría tener hepatitis C. Antes de 1996 en Chile no era obligatorio efectuar el examen de la hepatitis C en la sangre que se trasfundía, por lo que algunas personas recibieron sangre infectada. Si a usted le hicieron una transfusión de sangre o un trasplante antes de 1996, pídale a su médico que le haga la prueba de la hepatitis C.

¿Cuáles son los síntomas?

Muchas personas con hepatitis C no presentan ningún síntoma. Sin embargo, algunas personas con hepatitis C pueden sentir algunas molestias, como por ejemplo que usted:

  • Se sienta cansado.
  • Tenga náuseas.
  • Pierda el apetito.
  • Tenga dolor abdominal.

Algunas personas presentan:

  • Oscurecimiento de la orina (coluria)
  • Deposiciones de color claro (acolia).
  • Color amarillento de los ojos y la piel (ictericia)
  • Acumulación de líquido en el abdomen (ascitis) o piernas (edema)
  • Vómitos con sangre o deposiciones de color negro por sangrado variceal.
  • Confusión mental (encefalopatía portal)

Si usted tiene síntomas o cree que podría padecer de hepatitis C, consulte a su médico.

¿Cuáles son los exámenes para diagnosticar la hepatitis C?

Para comprobar si usted padece de hepatitis C, su médico le hará exámenes de sangre. Estas pruebas demuestran si usted padece de hepatitis C y cuán grave es la enfermedad. Normalmente se piden exámenes para determinar directamente si el virus está en la sangre (PCR), en qué cantidad está (carga viral) y qué sub-tipo de virus C es (genotipo).

Además, habitualmente es necesario realizar una biopsia hepática. La biopsia es un examen sencillo. Consiste en extraer un trocito microscópico del hígado por medio de una aguja (sólo requiere anestesia local). Ese fragmento de hígado se estudia en busca de signos de hepatitis C y daño del hígado.

¿Cómo se trata la hepatitis C?

En primer lugar, debe seguir estas recomendaciones:

  • Suspender en forma permanente el consumo de alcohol (vino, licores, cerveza, etc.), aunque sea en cantidades mínimas.
  • Evitar el uso de medicamentos que no estén indicados por un médico.
  • La alimentación debe ser la habitual (no es necesario privarse de grasas o frituras, a no ser que su médico lo indique por algún motivo).

En determinados casos, es necesario realizar un tratamiento de la hepatitis C, lo cual será definido luego de completar los exámenes habituales. La hepatitis C se trata con un medicamento llamado peginterferón, asociado a ribavirina. El peginterferón se aplica mediante inyecciones subcutáneas una vez por semana. Si el medicamento no da resultado después de tres meses, el tratamiento se suspende. Si el medicamento da resultado, se le tratará a usted generalmente por un año.

¿Cómo puedo protegerme?

Usted puede protegerse a sí mismo y proteger a los demás de la hepatitis C si:

  • Usa guantes si tiene que tocar la sangre de otra persona.
  • No usa el cepillo de dientes o la máquina de afeitar de una persona infectada, o cualquier otra cosa que pudiera tener su sangre.
  • Si se hace un tatuaje o perforación en una parte del cuerpo, asegúrese de que ello se haga con instrumentos limpios.
  • Si usted o su pareja tiene hepatitis C, pregúntele a su médico qué recomendaciones seguir.
  • Si tiene hepatitis C, no done sangre u órganos, ya que la persona que los reciba podría infectarse con el virus.
  • Evite el uso de drogas.

¿Qué debo hacer si pienso que estuve expuesto al virus de la hepatitis C?

Consulte al médico de inmediato y hágase la prueba si corre alto riesgo de contraer hepatitis C o si usted piensa que ha estado expuesto al virus de la hepatitis C. Muchas personas no saben que están infectadas. El diagnóstico y tratamiento precoz puede ayudar a prevenir el daño al hígado.

Puntos a recordar

  • La hepatitis C es una enfermedad del hígado causada por el virus de la hepatitis C.
  • Todas las personas pueden contraer la hepatitis C, pero algunas personas corren mayor riesgo.
  • Usted puede contraer la hepatitis C mediante el contacto con la sangre de una persona infectada.
  • La hepatitis C es crónica cuando el organismo no puede deshacerse del virus de la hepatitis C.
  • El daño al hígado puede tardar 10 años o más y en general es el primer signo de la hepatitis C.
  • Si usted corre alto riesgo de contraer la hepatitis C o piensa que estuvo expuesto al virus de la hepatitis C, hágase la prueba. Muchas personas desconocen que están infectadas.
  • La hepatitis C crónica se trata con medicamentos que retrasan o detienen el daño que el virus pueda causar al hígado.

Adaptado del National Digestive Diseases Information Clearinghouse.

Hepatitis E

El virus de hepatitis E (HEV) es un virus de transmisión entérica, similar al virus de hepatitis A (HAV). Se documentó por primera vez en Nueva Delhi (India) en 1955 en una epidemia de hepatitis.

Estructura del virus de hepatitis E

Fotografía del virus de la hepatitis E
Micrografía electrónica de partículas del virus de hepatitis E (reproducido con autorización del CDC, Centers for Disease Control).

El virus de hepatitis E es un virus con una hebra simple de RNA de sentido positivo. Tiene forma icosahédrica y mide entre 27 y 34 nm de diámetro y es estructuralmente parecido a los virus de la familia Caliciviridae, aunque por secuencia genómica tiene similitud con el virus rubeola. Se han descrito 4 genotipos.

El genoma del HEV tiene 3 marcos de lectura abiertos (ORF por sus siglas en inglés open reading frame):

  • Primer ORF: De 1693 codones, codifica proteínas no estructurales necesarias para la replicación viral.
  • Segundo ORF: De 660 codones, codifica proteínas estructurales.
  • Tercer ORF: De 123 codones codifica una proteína de función desconocida.

Epidemiología de la infección por virus de hepatitis E

La infección es endémica en Asia, Africa, el Medio Oriente y algunas regiones de Centroamérica. También se han documentado casos en Chile. El virus se transmite a través de aguas contaminadas con materia fecal, con epidemiología similar a la del virus de hepatitis A. Sin embargo, la transmisión directa de persona a persona es baja. El virus probablemente es capaz de infectar cerdos, por lo que se ha especulado que existe un reservorio animal de la enfermedad.

Se ha demostrado frecuente transmisión vertical (de madre a hijo) en mujeres embarazadas que se infectan en el tercer trimestre del embarazo, produciendo hepatitis aguda grave en el recién nacido.

Cuadro clínico de la infección por virus de hepatitis E

El período de incubación va de 15 a 60 días. Los síntomas son similares a los de otras hepatitis agudas virales: Ictericia, fatigabilidad, náuseas, dolor en hipocondrio derecho, fiebre baja y hepatomegalia. Menos frecuentemente hay diarrea, prurito, artralgias y urticaria.

Un 0,5 a 3% de los casos se presentan como hepatitis aguda fulminante. Por razones no aclaradas, durante el embarazo (particularmente tercer trimestre) es más frecuente la hepatitis fulminante. En esta población la mortalidad puede llegar a ser del orden del 25%.

Diagnóstico de la infección por virus de hepatitis E

El diagnóstico de la infección se realiza mediante la determinación de anticuerpos séricos (IgG e IgM). La IgG anti-HEV puede ser detectable hasta 14 años después de la infección.

Es posible detectar antígeno de HEV y RNA HEV en suero y en hígado, pero estos exámenes no se realizan rutinariamente. Las alteraciones de laboratorio incluyen elevaciones de aminotransferasas (ALT y AST) y bilirrubina.

Tratamiento de la infección por virus de hepatitis E

El tratamiento es de soporte. En casos de hepatitis fulminante, tanto los sistemas de soporte tipo MARS como el trasplante hepático pueden ser de utilidad. Hay bastantes avances actualmente en el desarrollo de una vacuna.

Hepatitis A

Hepatitis A
La hepatitis A es una enfermedad causada por un virus que se transmite por contaminación de los alimentos. La higiene de los alimentos y el lavado de manos frecuente es la principal forma de prevenir esta enfermedad.
La hepatitis A es una enfermedad que se caracteriza por la inflamación aguda del hígado causada por el virus de la hepatitis A. Su período de incubación (tiempo entre la llegada del virus al cuerpo y el desarrollo de la enfermedad) va desde 15 a 49 días. Este virus se transmite a través de la ingestión de comida contaminada con el virus, frecuentemente mariscos crudos o verduras crudas regadas con aguas servidas.

Es muy frecuente en niños, aunque la mayoría de ellos no presentan síntomas al contraer el virus. Los que desarrollan síntomas (aproximadamente el 5% de los niños), presentan náuseas, coluria (orina color “Coca-Cola”) e ictericia (color amarillento de la piel y de los ojos). El 70% de los adultos presenta síntomas. Algunos de los afectados, menos del 1%, pueden llegar a desarrollar una falla hepática fulminante, requiriendo llegar al trasplante hepático. Sin embargo, en la mayor parte de los casos la enfermedad pasa sin dejar ninguna secuela y el hígado se regenera en forma completa.

La hepatitis A es el virus de hepatitis que más frecuentemente ataca el hígado, pero también es el más benigno. Sólo se contrae una vez, ya que el cuerpo genera defensas permanentes contra la enfermedad. No existe tratamiento antiviral específico para la hepatitis A. Esta infección es completamente prevenible mediante una vacuna muy efectiva y segura que debiera ser aplicada de rutina en todos los niños. A las personas que viven bajo el mismo techo se les puede aplicar una inmunoglobulina para prevenir que se contagien. Esta se administra en forma intra-muscular y sólo es efectiva dentro de las dos primeras semanas de contacto con el enfermo. Sólo es útil para quienes no han tenido hepatitis A previamente.

Aparte de la vacuna y la inmunoglobulina, las principales medidas de prevención son el mejoramiento de la higiene de los alimentos, la disponibilidad universal de agua potable y la abstención del consumo de vegetales regados con aguas servidas.

Consideraciones generales

  • Reposo: El reposo es útil en la medida que la persona se sienta sin ánimo y también tiene como objetivo evitar que compañeros de colegio o de trabajo se contagien. Ya no se indican esos largos y estrictos reposos en cama que se recomendaban antiguamente.
  • Dieta: Debe ser un régimen liviano que disminuya las náuseas y vómitos que frecuentemente tienen estos enfermos. La disminución de grasas y frituras tiene este objetivo. En la etapa de recuperación es importante aumentar moderadamente el consumo de proteínas de alta calidad (leche, huevos, carne) para ayudar a regenerar el hígado.
  • Síntomas de gravedad: Hay dos síntomas que pueden indicar gravedad. En primer lugar las náuseas y vómitos persistentes, y en segundo lugar compromiso de conciencia (tendencia a la somnolencia) por encefalopatía hepática. La presencia de estos síntomas debe alertar para consultar inmediatamente a su médico.
  • Exámenes de laboratorio: De los exámenes de laboratorio, el más importante es el tiempo de protrombina. Si éste es menor de un 60%, puede indicar mayor gravedad. El diagnóstico de este tipo de hepatitis se hace mediante la IgM HAV (inmunoglobulina M de hepatitis A). Las “transaminasas” se refieren al nivel de enzimas SGOT (AST) y SGPT (ALT) en la sangre. Habitualmente se elevan sobre valores de 1000 U/mL, pero el nivel de elevación no tiene correlación con la gravedad de la hepatitis. La bilirrubina generalmente está elevada, y esta sustancia es la que explica el color amarillo de la piel y de los ojos. El nivel de transaminasas va disminuyendo gradualmente en el curso de 1 a 2 meses.
  • Curso de la hepatitis: Algunas personas pueden presentar una recaída de la hepatitis, con reaparición de los síntomas después de una aparente mejoría. Esto no es señal de mal pronóstico. Un bajo porcentaje presenta una hepatitis de curso “colestásico”, es decir con intensa picazón de la piel y marcado color amarillo de la piel (por elevación de la bilirrubina). En ocasiones se usan corticoides para estos casos. La hepatitis A en general no dura nunca más allá de 6 meses. No existe la hepatitis crónica por virus A.