Hígado graso

El término hígado graso se refiere a una enfermedad del hígado caracterizada por acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas (hepatocitos). El alcohol es una causa frecuente de hígado graso, y es un factor que siempre debe considerarse en un paciente con hígado graso. En este artículo nos referiremos a la esteatosis hepática no asociada al consumo de alcohol. La acumulación de grasa en los hepatocitos puede llevar a inflamación hepática, con la posibilidad de desarrollar fibrosis y finalmente terminar en el daño hepático crónico (o cirrosis).

Higado graso
La obesidad y el sobrepeso son las causas más importantes de hígado graso.

Nomenclatura

El hígado graso se conoce de varias formas:

  • Hígado graso: Término general. Cuando no es por alcohol es conocida como hígado graso no alcohólico, en inglés NAFLD (non-alcoholic fatty liver disease).
  • Esteatosis hepática: Acumulación de grasa en el hígado, sinónimo de hígado graso.
  • Esteatohepatitis no alcohólica: Cuando la acumulación de grasa en el hígado también es acompañada por un proceso inflamatorio. En inglés se conoce como NASH (non-alcoholic steatohepatitis).
  • Esteatohepatitis metabólica: También se ha propuesto llamar a esta enfermedad esteatohepatitis metabólica (metabolic steatohepatitis; MESH).

Causas

Un paso crítico en el tratamiento del hígado graso es un cambio en los hábitos de alimentación, reduciendo las comidas calóricas y los excesos de grasa. La causa de la acumulación de grasa en el hígado no se conocen con certeza, pero hay algunos mecanismos que han demostrado ser muy importantes en el desarrollo de la enfermedad:

  • Resistencia a la insulina.
  • El estrés oxidativo.
  • Liberación de citokinas.

Epidemiología

El hallazgo de hígado graso es extremadamente frecuente. Esta enfermedad está asociada con los siguientes factores de riesgo:

  • Obesidad y sobrepeso.
  • Sedentarismo.
  • Diabetes.
  • Hipercolesterolemia.
  • Hipertrigiceridemia.

Sin embargo, cada vez es más común encontrar personas con hígado graso sin estos factores de riesgo. No todas las personas con hígado graso desarrollan complicaciones o daño hepático crónico.

En Chile, un estudio realizado por el Departamento de Gastroenterología de la Universidad Católica de Chile muestra que la prevalencia de hígado graso en la población general de Santiago es del 23%.

Características clínicas

El hígado graso es habitualmente asintomático, y se descubre sólo después de una ecografía (o ultrasonido) abdominal que muestra el hígado con aumento de ecogenicidad (“brillante”). La otra manera de llegar al diagnóstico es a través del hallazgo de aminotransferasas (transaminasas) elevadas en un análisis de sangre rutinario o por cualquier otra razón. Algunas personas se quejan de dolor leve a moderado abdominal en el hipocondrio derecho (la zona donde se encuentra el hígado). Sólo un pequeño porcentaje de los pacientes desarrollan síntomas de insuficiencia hepática con elevación de bilirrubina o síntomas como ascitis o encefalopatía hepática.

higado graso
Una parte fundamental del tratamiento consiste en un cambio de hábitos alimenticios, dejando comidas calóricas y exceso de grasas

Diagnóstico y evaluación

El diagnóstico de hígado graso se basa en los hallazgos de la biopsia hepática. Esta muestra acumulación de grasa en los hepatocitos, y también puede haber diversos grados de inflamación y fibrosis.

Aunque la biopsia hepática es el único examen que certifica el diagnóstico y es un procedimiento de bajo riesgo, no todas las personas con sospecha de hígado graso son sometidas a este procedimiento. Es común hacer el diagnóstico presuntivo de hígado graso en alguien con imágenes sugerentes (ecografía, tomografía computada o resonancia magnética). La biopsia hepática es, sin embargo, la única prueba que distingue entre “esteatosis simple” (acumulación de grasa) y “esteatohepatitis “(grasa asociada a inflamación y fibrosis).

Algunas personas con hígado graso tienen adicionalmente elevación de las transaminasas o aminotransferasas en la sangre (SGOT y SGPT, también conocidas como ALT y AST). En estos casos es importante descartar otras causas de inflamación hepática, como la infección por virus de hepatitis B y hepatitis C, la hemocromatosis y la hepatitis autoinmune, entre otros.

Pronóstico y consecuencias

La mayoría de las personas con hígado graso no desarrollará una enfermedad con consecuencias graves. Aproximadamente el 20% de los sujetos puede tener algún grado de fibrosis hepática en la biopsia, que puede progresar a etapas más avanzadas de la enfermedad, como cirrosis y cáncer hepático. El hígado graso es probablemente la causa más común de cirrosis criptogénica (cirrosis, sin causa aparente).

Tratamiento

El tratamiento del hígado graso consiste fundamentalmente en la normalización del peso y aumentar la actividad física. La obesidad y el sobrepeso, principales factores de riesgo son modificables mediante cambios en el estilo de vida. Otras recomendaciones incluyen evitar el alcohol y los medicamentos innecesarios.

En los pacientes que se encuentran en etapas más avanzadas de la enfermedad (inflamación o fibrosis hepática importante), algunos medicamentos pueden ayudar, como antioxidantes (vitamina E) o agentes sensibilizadores a la insulina. El uso de pioglitazona, que ha demostrado beneficios normalizando las aminotransferasas y la histología hepática, sigue siendo algo controversial.

Vea también:

12 preguntas sobre el hígado graso

1. ¿Qué es el hígado graso?

El hígado graso es una enfermedad en la que el hígado aumenta el contenido de grasas (triglicéridos y colesterol). Esto puede hacer que el hígado aumente de tamaño y tome una coloración amarillenta, llegando en algunos casos a la cirrosis hepática. Frecuentemente se asocia a sobrepeso, malos hábitos alimentarios y falta de actividad física. El consumo de alcohol es una causa frecuente de hígado graso.

2. ¿Cuáles son los síntomas del hígado graso?

El hígado graso no genera síntomas en la gran mayoría de las personas. Algunas personas refieren tener malestar o dolor leve en el hipocondrio derecho, que es la zona hacia la derecha y arriba del abdomen. Hay algunos cambios físicos que pueden verse en las personas con hígado graso, como una coloración negruzca de la piel en los pliegues del cuello y axilas (llamado acantosis nigricans).

3. ¿Es frecuente el hígado graso?

El hígado graso es uno de los trastornos metabólicos más frecuentes, afectando aproximadamente al 20% de la población adulta. Hasta un 70% de las personas que sufren de obesidad pueden tener hígado graso.

4. ¿Cuál es la causa del hígado graso?

La causa del hígado graso se desconoce. Se sabe que se asocia muy frecuentemente a un trastorno metabólico llamado síndrome metabólico o resistencia a la insulina. Esta alteración metabólica se asocia a su vez a hábitos poco sanos de alimentación y de actividad física. Una de las causas frecuentes de hígado graso es el consumo de alcohol.

5. ¿El hígado graso es genético?

El hígado graso no es una enfermedad hereditaria, sin embargo existe una cierta asociación familiar, ya que hay cierta predisposición genética a desarrollarla y también debido a que frecuentemente en una familia se comparten hábitos de alimentación que pueden favorecer el desarrollo de hígado graso.

6. ¿Cuál es el tratamiento del hígado graso?

El tratamiento del hígado graso consiste fundamentalmente en la modificación de hábitos de alimentación con una dieta que disminuya el consumo de hidratos de carbono (azúcares, masas, papas, pastas, pan, maíz) y de grasas. Junto con una alimentación más sana, es clave aumentar la actividad física. Los medicamentos no son parte del tratamiento habitual del hígado graso, pero en determinados casos, el uso de vitamina E o pioglitazona puede tener un rol en su terapia.

7. ¿Me favorece hacer actividad física si tengo hígado graso?

La actividad física es una las formas más efectivas de revertir el daño que se produce en el hígado debido a esta condición. Se debe realizar ejercicio físico con una progresión gradual, idealmente aeróbico, regular (3 a 4 veces por semana) y con un control médico previo que evalúe la seguridad cardiovascular del inicio de un plan de ejercicio.

8. ¿Qué dieta debo seguir si tengo hígado graso?

La alimentación sana es uno de los dos pilares del tratamiento del hígado graso. Esta alimentación consiste en la disminución drástica o eliminación de los azúcares refinados, disminución de carbohidratos como pan, pastas, papas, arroz, maíz, disminución de grasas de origen animal, y por otro lado en el aumento de verduras, pescados, frutos secos y yogurt. La dieta mediterránea es probablemente una de las más sanas para evitar el hígado graso y al mismo tiempo disminuir el riesgo cardiovascular. Si bien no existe una dieta para el hígado graso propiamente tal, estas medidas generales son de extremada importancia en su tratamiento.

9. ¿Puedo beber alcohol si tengo hígado graso?

El consumo de alcohol, incluso en pequeñas cantidades, puede agravar el daño hepático en una persona con hígado graso. Por esta razón se recomienda su suspensión completa en las personas afectadas por esta enfermedad. Su suspensión tiene el beneficio adicional de disminuir las calorías que ingresan al organismo, ayudando a bajar de peso, dado que las bebidas alcohólicas son una fuente considerable de calorías.

10. ¿Puede curarse el hígado graso?

Una de las características del hígado graso es su reversibilidad. Las personas que logran hacer un cambio en sus hábitos, bajando de peso y aumentando actividad física, pueden mejorarse completamente de de esta enfermedad.

11. ¿Cómo se gradúa la gravedad del hígado graso?

El hígado graso no causado por alcohol puede dividirse en hígado graso simple cuando hay acumulación de grasa sin inflamación y en esteatohepatitis no alcohólica, cuando se acompaña de inflamación y daño. La forma de diferenciar estas dos entidades es mediante exámenes de sangre (aminotransferasas) y en algunos casos mediante la biopsia hepática.

12. ¿Qué riesgos tiene el hígado graso?

El hígado graso evoluciona sin síntomas habitualmente por varios años, incluso décadas. Algunas personas pueden llegar a desarrollar consecuencias más graves de la enfermedad, llegando a producirse daño progresivo del hígado (fibrosis), llegando a la cirrosis hepática o el cáncer del hígado (carcinoma hepatocelular). Cuando se llegan a estas complicaciones, una de las opciones planteables es el trasplante hepático. Aparte de las complicaciones hepáticas propiamente tales, las personas con hígado graso tiene un riesgo aumentado de tener enfermedades cardiovasculares como infarto al corazón o trombosis cerebral y diabetes mellitus.