Resultados del tratamiento de la hepatitis C con ezetimibe

La infección por virus de hepatitis C (VHC) afecta a cerca de 80.000 personas en Chile, donde es una de las principales causas de trasplante hepático. A pesar de que los tratamientos para esta infección han mejorado en forma muy importante en los últimos 5 años con los antivirales de acción directa (AAD), todavía las nuevas terapias tienen problemas: en algunos casos toxicidad, resistencia y en especial un precio tan alto que constituye una barrera para su uso en forma masiva. Por esta razón se requiere explora otras aproximaciones.

En este proyecto se propone que el uso de un medicamento ya aprobado para el tratamiento de la hipercolesterolemia -el ezetimibe- podría tener un efecto antiviral al bloquear el transportador de colesterol llamado NPC1L1. Este transportador se ha descrito que no sólo sirve para el transporte de colesterol a la célula hepática, sino que también constituye un factor de entrada para el virus (receptor). Los estudios in vitro han mostrado que el uso de ezetimibe puede retrasar o disminuir la infección de las células por el virus C.

El objetivo de nuestro estudio fue demostrar el efecto antiviral de ezetimibe en dos grupos de pacientes infectados por VHC: Pacientes con infección crónica estable y pacientes infectados que van a ser sometidos a un trasplante hepático. Adicionalmente quisimos determinar si ciertas variantes genéticas de la proteína NPC1L1 afectaban la respuesta al tratamiento. En el primer estudio se administró ezetimibe en dosis de 20 mg al día por 12 semanas, estudiándose la respuesta al tratamiento en términos de efecto en el perfil lipídico, cuantificación de RNA viral en plasma, bilis y deposiciones antes, durante y después del tratamiento. Se determinó que existe una disminución muy leve de la carga viral en el plasma, pero no en bilis ni en deposiciones, sin lograrse negativizar la carga viral. Se estudó asimismo si era posible detectar otro componente del virus, la proteína core, la que se detecta en plasma, pero no en bilis ni deposiciones con los métodos empleados.

En el segundo estudio de los pacientes que van a ser sometidos a trasplante, se utilizó una dosis de 10 mg/d de ezetimibe, demostrándose que el medicamento es bien tolerado. Su administración se asoció a una disminución de la concentración de RNA viral en plasma, pero no se logró prevenir la re-infección del injerto, volviendo los pacientes a su carga viral basal luego de unas semanas. Las variaciones genéticas de la proteína NPC1L1 no permitieron explicar las diferencias en la respuesta a la terapia.

Los resultados de estos estudios son relevantes, ya que, si bien el efecto del ezetimibe es modesto y no permite el tratamiento/erradicación viral usado como monoterapia, permite predecir que su uso combinado con AAD podría mostrar un efecto sinérgico, tal como lo tuene la ribavirina al combinarse con interferón. Su uso de esta forma tiene el potencial de disminuir en forma considerable el costo de la terapia antiviral, disminuyendo el potencial de resistencia a los antivirales y finalmente permitiendo que la terapia llegue a una mayor proporción de los pacientes infectados.

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